Horrible ver a tus amigos lastimados, no? Horrible ver que una mina los boludea, los ilusiona, los usa, los descarta. Horrible ver a tus amigos sufriendo, pero más horrible todavía verlos sufrir, tratar de ayudar y no poder. Horrible no ser capaz de ayudar, porque para todos es igual. Para vos es igual, a vos tampoco habría podido ayudarte nadie, porque para algunas cosas los amigos no rinden. Capaz distraen, capaz te divierten, capaz te alegran un rato; pero esa tristeza, esa melancolía especial por algo que no pudo ser, las heridas del corazoncito, no te las curan los amigos. Ésas se curan con el tiempo nada más, el tiempo y la aceptación de que decir adiós es crecer, de que de todo lo malo algo bueno se aprende. Y como se enseñaba en esa escuelita vieja, sabia: en esa escuelita todos los alumnos podían equivocarse, infinitas veces, sin ningún castigo ni reproche. Había una sola condición: nadie podía cometer dos veces el mismo error.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Pintó el bajón. Cagamos fuego, sí, pintó el bajón. El bajón de la una de la mañana que venís arrastrando desde las once, aburrida, sin saber qué hacer, esperando a alguien para hablar, esperando a alguien, esperando a, esperando. Y de esperar pensás, qué riesgo, pensar, descubrir esas cosas que una quiere olvidar y no, siguen ahí. Pensar en esa persona que capaz decepcionaste, que capaz te esperaba, que capaz te quería, que capaz pensaba en vos, que seguramente ahora piensa que sos cualquiera. No es que te arrepientas de lo que pasó, vos sos feliz así, con esta elección. Pero es como, un cabo suelto? No te gusta dejar en banda a las personas, y sentís eso: que lo dejaste en banda.