Generalmente nos pasa que, cuando encontramos algo bueno, tenemos miedo a perderlo. Lo bueno dura poco, dice el dicho, y por eso vivimos apurados, tratando de aprovechar esos días, semanitas de felicidad, antes de que, por algún motivo, se acaben. Cuando encontramos a una persona especial, que nos hace felices, que nos complementa, que es todo lo que buscamos, a la que podemos decirle, mirando a los ojos y sin miedo, te amo; ahí aparece el pánico a que se acabe. Pánico y terror, porque tenemos la certeza de que se va a acabar, de que nada es para siempre. Y vivimos nuestra felicidad, sí; pero sabemos que no va a durar mucho, porque ¡que algo tan bueno sea para mí! ¡imposible! . Y por tanto, no tenemos fe, ni en nosotros mismos, ni en la otra persona. No tenemos fe en el amor, en fin, porque damos por sentado que se va a terminar.Por suerte, no es mi caso.
¡Que vivan los que tienen confianza en el amor!
¡Que vivan los que creen en las palabras Para Siempre!