martes, 23 de noviembre de 2010

"-Ten calma -le dijo-. ¿No comprendes que corres voluntariamente a tu ruina? ¿Por qué debo ser yo, precisamente yo.. que pertenezco a otro hombre? Temo que la imposibilidad de obtener mi amor es lo que exalta tu pasión.
Werther retiró su mano y miró a Charlotte con disgusto.
-Está bien -exclamó-; esa sabia observación se le ha ocurrido a Albert, sin duda. Es política.. ¡muy política!
-Cualquiera puede hacerla- repuso ella-. ¿No habrá en todo el mundo una joven capaz de satisfacer los deseos de tu corazón? Búscala; yo te aseguro que la encontrarás. Hace bastante tiempo que deploro, por ti y por nosotros, el aislamiento al que te has condenado. Vamos, haz un pequeño esfuerzo; un viaje puede distraerte; si buscas bien, encontrarás algún objeto digno de tu cariño, y entonces podrás volver para que disfrutemos todos de esa tranquila felicidad que da una amistad sincera.
-Podrían imprimirse tus palabras -dijo Werther, sonriendo con amargura- y recomendarlas a todos los que se dedican a la enseñanza.."




¡qué suerte que tenés de sentir tan poco, Charlotte!