martes, 20 de agosto de 2013

¿Qué pasa con la vida cuando la vida deja de pasar en palabras? Curiosos los relojes internos, temporizadores de la esencia que se activan ocasionalmente. Hoy, ¿casual o causal? -la infinita pregunta- surgió el impulso de volver acá, a este espacio de inicios adolescentes que ha visto pasar mis momentos más banales y más profundos, más joviales y ancestrales. Sorpresa -sí, sorpresa, uno nunca se acostumbra a la magia del inconsciente, del reloj interno, del tiempo universal y particular; ¿cómo podría ser magia si fuera costumbre?- al ver que la última entrada sucedió exactamente un año atrás. Quizás sea señal de que hay que volver. Letras, vuelvan; musas, cuánto tiempo más van a estar lejos. No soy yo sin estas grafías. Ya no soy sin sincerarme.